6.12.07

Pasaje


"... cosas de lejos, cosas de allá."
Pequeña Orquesta Reincidentes, "Equipaje"


Un vaso de coca diluída, un tostado que apenas vio el jamón y unos pies que descansan contra un bolso, tienen olor a distancias.
Todavia falta mucho para que el altoparlante llame mi atención. Puntualidad maniática; podría ser.
Pero tambien un nudo en la panza, de los lindos. El que se arma con las gentes y su extraña eleccion de ropa para laocasión (tacos... ¿a quién se le ocurre?) y bolsos más feos que el mio. Caras con forma de te-extraño, de soledad o de feliz descanso. Que eligen crucigramas sobrevaluados y lecturas devaluables.
Y entre cada y cada, los nombres en luminoso que pasan a la lista dependientes, o ¿por qué no? piden ser los ya.
Hasta que la voz anuncia horas (nunca interminables) de horizonte, de nubes sabor copo de nieve, de reconocerme

4.11.07

De tropos y otras retóricas

metonimia.

(Del lat. metonymĭa, y este del gr. μετωνυμία).

1. f. Ret. Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, etc.; p. ej., las canas por la vejez; leer a Virgilio, por leer las obras de Virgilio; el laurel por la gloria, etc.



Ayer, escuché lo siguiente de boca de un ocasional compañero de viaje en colectivo: "me bajas aca"?
Esto tan simple equivaldría a la siguiente frase: "Me abrís la puerta para que pueda bajarme acá?"
Incluso, esta oración también tiene una metonimia inserta: el "me abrís", porque el usuario del transporte colectivo no tiene nada para abrir (o sí...)
Entonces, la oración desmetonimizada, sería "Chofer, abrís la puerta para que yo [y de acá saco el "me"] pueda bajar acá?)
O, como no estamos en la cabeza del pasajero en cuestión, la oración original podría haber sido: "Fercho, abrí la puerta así me puedo bajar o sino te bajo los dientes yo a vos"
Ahora, en esta última también estamos elipsando info... que sería, entonces: "(...) o sino te doy una trompada que va a provocar la caída de tus dientes"
Y asi sucesiva y metonímicamente

31.10.07

Bonus Track

A riesgo de sonar como de otro siglo (anterior al otro siglo del cual efectivamente soy), me permito decir que los chicos de hoy en día, con tanta tecnología accesiblemente fácil, no se conforman con cualquier cosa. Esto también es una obviedad; largas notas en largos diarios y revistas se escribieron sobre el tema por opinólogos de turno. Y tuve la oportunidad de ejemplificar el fenómeno en persona, cuando en la sala de espera de un consultorio médico un tal Eric de unos 12 años criticaba con premeditación y alevosía las desventajas del celular de su padre (entre ellas, que en los juegos los puntos se suman de a 10 y no de a 100).
Y tal era la vergüenza ajena que le proporcionaba el aparetejo, que ya había decidido cómo emplear su último deseo: "Si yo tengo un celular así, me mato. Primero me mato, y después rompo el celular. Porque viste que cuando te morís, tenes como 20 segundos de vida".

30.9.07

En el aire

La idea de estar alejada 11.000 metros del suelo durante 12 horas, muchas de las cuales además serían sobre agua profunda (posiblemente, sobre la Atlántida), podía ser motivo suficiente para que conocer la estación de Atocha quedara en mi lista de pendientes para siempre.

La anulación del pensamiento en ese día, pensé, se podía prever con grandes dosis de té, lectura, música y sueño. Y por supuesto, evitar la “suerte” de tener el asiento de la ventanilla.

El plan venía bien. Hasta que el altavoz y las gesticulaciones de las azafatas hablaron de atrocidades como “salida de emergencia”, y la nave hermética empezó a carretear sin vuelta atrás.

Los 150 latidos por minuto del corazón tomaron forma de agua desde mis ojos. Afortunadamente, mi compañero de banco de turno era un tano que tomaba un avión casi con la misma naturalidad que si hubiera subido a un 60. Y su preocupación sobre si el pastiche con pretensiones de ravioles eran el almuerzo o la cena, sirvió como un buen periodo de adaptación. Pero la ventanilla seguía siendo territorio prohibido.

En algún momento del viaje, mi compañero tendría que visitar el escasísimo sanitario (el mito lo seguirá siendo: las posibilidades funcionales no ayudan a comprobarlo), y cuando eso pasara, nada habría entre la ventanilla y yo.

Pero lo que no imaginé, fue que el momento iba a ser justo cuando la noche venía desde el costado en que estaba yo. Como quien se acerca a un rotweiller dormido, me incliné hacia la ventana. Y ahí estaba, la luna que ese día se llenaba, mirándome de abajo por algún efecto óptico que no me molestó ignorar, y escoltando mi viaje.





20.9.07

Prescindencias.


"(...) yo soy apenas la burbuja
que te refleja, que destruirás
con sólo un parpadeo."
Julio Cortázar

Y de repente, un día, descubrís que sos un pelo en una ceja tupida.

O una cabeza en la manifestación.

O una paja, lejos de la aguja.

O un dólar en la cuenta de Rockefeller.

O un mosquito en verano junto al río.

O…

10.9.07

El breve espacio


Ojala algunos meses pudieran arrancarse de cuajo del calendario. Que junto con las hojas que lo hacen físico, se escurran de las esquinas las canciones. Que las historias se olviden de que alguna vez fueron inventadas. Que la plenitud de la noche deje de lado esa mueca de Gioconda, y que alguna vez (¡alguna vez!) se vuelva protectora. Que los ojos no duelan ante huellas apenas perceptibles. Que el fantasma de sonido agudo deje de rondar a la medianoche. Que las risas no sepan a jengibre rancio y que sean solo mias cuando alguien más las oiga. Y que cuando todo eso se evapore, derretido por la sal, el calendario se complete con una nueva canción.

2.9.07

A los frutillómanos

Esos frutos que Uds. llaman tiernos y sinceros, son en realidad criaturas abominables y crueles. Uds no saben lo que son capaces de provocar. Su poder dañino excede cualquier gesto aparentemente amable de parte ellos. Son tan hábiles en su tarea de hacer el mal, que tienen convencido a todo el planeta (y en especial a las embarazadas que vuelcan su inocente antojo hacia estos seres) de que su único interes es hacer felices a las personas, cuando en realidad ¡¡¡NO LO ES!!!! La crema, el yogur y el ron constituyen disfraces para lograr involucrarse entre la población y llevar a cabo su misión invasora.
Afortunadamente, fui una de las pocas "elegidas" a las que se les dio a conocer el llamado "Secreto Rojo".
Lamento con profunda congoja comunicarlo de esta forma y decepcionarlos. Creo que esto es sólo comparable al descubrimiento de la identidad de Papa Noel.

22.7.07

Son aquellas...

Junio 2005

Buenos Aires amaneció húmeda y fría. Hay mal humor. Hay aceleración individuoegoísta de peatones. Hay tácita prioridad de los automovilistas para avanzar en un cruce mientras alardean de su cubículo seco. Hay práctica obligada de salto en largo sobre los charcos de los cordones. Hay peligro de ceguera por culpa de un paraguas que no quiere correrse.
Sin embargo, las gotas frías y punzantes sobre la cabeza merece la pena de andar desparaguado por el centro.

19.7.07

Qué lo tiró...


Todo lo que se pueda decir parecerá trillado, repetido, hasta cursi.Asi que solamente me quedaré con una anécdota personal y simple
Hace una buena punta de años, revolviendo en Parque Centenario esas mesas con libros que destilan humedad, encontre uno titulado "Fontanarrosa se la cuenta". Por aquellos años, yo solamente lo ubicaba como "el que dibuja a Inodoro". Este librito, de una tal Editorial Encuadre, me permitió acercarme al Fontanarrosa escritor, ese de los personajes que pudieron ser tus amigos del barrio.
Tiempo después, me encontré con el clásico "firma hoy" en el stand de Ediciones de la Flor en la Feria del Libro. Yo fui con mi librito de 3 pesos especialmente para la ocasión, pero el Negro apenas se podía ver detrás de una pared de buscadores de autógrafos con libros recién comprados (especialmente para la ocasión). Un hombre, personal de stand o colaborador o algo asi, fue victima de mi preguntonta: "¿Puedo hacer firmar un libro que no compré acá?", a la vez que se lo mostraba. Una especie de sorpresa miró mi bolsita. "¿Dónde lo conseguiste?", me preguntó, "nunca había visto ese libro. Vení". Lo seguí hasta la mesa, Fontarrosa miró el libro, y repitió el asombro por la existencia de esa edición. Todavía no sé si sería para tanto, pero tuve la sensación de ser dueña de un tesoro. E inmediatamente después, un Mendieta pronunciando mi nombre tomó forma en la primera hoja, la dedicada a las dedicatorias.
No fui la única privilegiada, ya lo sé. Pero hoy, después de escuchar el resumen de noticias con tristeza, puedo confirmar que soy dueña de un tesoro.

17.7.07

Arco Baleno


Eurotur, Diciembre 2005

Muchos me escucharon despotricar contra mi ubicacion en mi trabajo: primer escritorio de una oficina a la calle. Autos que gritan junto con sus conductores, gente que ignora a la recepcionista y me usa como tal, personas que piden llamadas desde mi telefono, bullicio el dia de pago de proveedores, usurpacion de utiles y hasta de silla...
Sin embargo, en el momento menos esperado el sol me regala un espectaculo privado. En algunos dias despejados, la inclinacion de los rayos se da de forma que se descomponen a traves del vidrio de la puerta, y un arco iris se refleja alegrando mi escritorio. Solamente el mio.