11.3.08

"Verano porteño"


Partituras luchando contra el viento.
Decenas de oficinistas olvidando el apuro por llegar a su sillón.
Cincuenta minutos piazzolanos.
Y así fue como un día cualquiera, una calle céntrica se vistió de tango.

11.1.08

Noche de Reyes


Decidió aplicar por primera vez el ritual tal como se lo había enseñado su mamá. Fue a la plaza, y en un rincón solitario arrancó hojitas de pasto que guardó en una bolsa de supermercado. No era necesaria tanta cautela. Aunque en realidad, tal vez fuera un poquito de vergüenza por la cantidad de años en sus manos.

En su casa, acomodó con mucho cuidado las hojitas en un plato. Sonó el telefono. Su nieta. "Abu, ¡estoy muy nerviosa! ¿Vos les mandaste mi carta?". "Claro, querida. Saben que te portaste bien, y seguro te van a traer lo que pediste". Había momentos en los que admiraba la inocencia de la nena, y le gustaba seguirle el juego. A pesar de que ella misma habia sido escéptica, incluso de chiquita.

Llegó la noche. Puso el plato al lado de la ventana. Sobre un bols profundo, dejó que el agua se sintiera a gusto. Lo acomodó sobre un trozo de tela con puntilla. Su ropa de día dejó paso al camisón, y las sandalias a las pantuflas. Eligió el par de zapatos de las ocasiones especiales, les sacó brillo, y los puso entre el platito y el bols. Sobre el derecho, lo que su nietita había pedido por fin tenía forma. Dejó libre el izquierdo. Se recostó en la cama y apagó la luz justo cuando su mejilla empezaba a sentir la humedad.

1.1.08

Recreo

Caminando hacia mi casa, una vaquita de San Antonio decidió que quería tomar un descanso de su jornada sobre mi cartera. De a poquito, como sin querer pedir permiso, se subió a mi mano, la que suele custodiar la manija. Empezó a pasear, recorriendo cada milímetro y olfateando cada célula de mis dedos. Me puse a jugar con ella, con la certeza de que en cualquier momento iba a volar con mis deseos. Le hacía puentes, juntaba dedos y los separaba, la dejaba caminar por el antebrazo hasta que me hiciera cosquillas. Y a ella no parecía disgustarle todo lo que yo le hacía andar. Me acompañó hasta mi casa. Y dejé que siguiera su ocio en el jazmín.

6.12.07

Pasaje


"... cosas de lejos, cosas de allá."
Pequeña Orquesta Reincidentes, "Equipaje"


Un vaso de coca diluída, un tostado que apenas vio el jamón y unos pies que descansan contra un bolso, tienen olor a distancias.
Todavia falta mucho para que el altoparlante llame mi atención. Puntualidad maniática; podría ser.
Pero tambien un nudo en la panza, de los lindos. El que se arma con las gentes y su extraña eleccion de ropa para laocasión (tacos... ¿a quién se le ocurre?) y bolsos más feos que el mio. Caras con forma de te-extraño, de soledad o de feliz descanso. Que eligen crucigramas sobrevaluados y lecturas devaluables.
Y entre cada y cada, los nombres en luminoso que pasan a la lista dependientes, o ¿por qué no? piden ser los ya.
Hasta que la voz anuncia horas (nunca interminables) de horizonte, de nubes sabor copo de nieve, de reconocerme

4.11.07

De tropos y otras retóricas

metonimia.

(Del lat. metonymĭa, y este del gr. μετωνυμία).

1. f. Ret. Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, etc.; p. ej., las canas por la vejez; leer a Virgilio, por leer las obras de Virgilio; el laurel por la gloria, etc.



Ayer, escuché lo siguiente de boca de un ocasional compañero de viaje en colectivo: "me bajas aca"?
Esto tan simple equivaldría a la siguiente frase: "Me abrís la puerta para que pueda bajarme acá?"
Incluso, esta oración también tiene una metonimia inserta: el "me abrís", porque el usuario del transporte colectivo no tiene nada para abrir (o sí...)
Entonces, la oración desmetonimizada, sería "Chofer, abrís la puerta para que yo [y de acá saco el "me"] pueda bajar acá?)
O, como no estamos en la cabeza del pasajero en cuestión, la oración original podría haber sido: "Fercho, abrí la puerta así me puedo bajar o sino te bajo los dientes yo a vos"
Ahora, en esta última también estamos elipsando info... que sería, entonces: "(...) o sino te doy una trompada que va a provocar la caída de tus dientes"
Y asi sucesiva y metonímicamente

31.10.07

Bonus Track

A riesgo de sonar como de otro siglo (anterior al otro siglo del cual efectivamente soy), me permito decir que los chicos de hoy en día, con tanta tecnología accesiblemente fácil, no se conforman con cualquier cosa. Esto también es una obviedad; largas notas en largos diarios y revistas se escribieron sobre el tema por opinólogos de turno. Y tuve la oportunidad de ejemplificar el fenómeno en persona, cuando en la sala de espera de un consultorio médico un tal Eric de unos 12 años criticaba con premeditación y alevosía las desventajas del celular de su padre (entre ellas, que en los juegos los puntos se suman de a 10 y no de a 100).
Y tal era la vergüenza ajena que le proporcionaba el aparetejo, que ya había decidido cómo emplear su último deseo: "Si yo tengo un celular así, me mato. Primero me mato, y después rompo el celular. Porque viste que cuando te morís, tenes como 20 segundos de vida".

30.9.07

En el aire

La idea de estar alejada 11.000 metros del suelo durante 12 horas, muchas de las cuales además serían sobre agua profunda (posiblemente, sobre la Atlántida), podía ser motivo suficiente para que conocer la estación de Atocha quedara en mi lista de pendientes para siempre.

La anulación del pensamiento en ese día, pensé, se podía prever con grandes dosis de té, lectura, música y sueño. Y por supuesto, evitar la “suerte” de tener el asiento de la ventanilla.

El plan venía bien. Hasta que el altavoz y las gesticulaciones de las azafatas hablaron de atrocidades como “salida de emergencia”, y la nave hermética empezó a carretear sin vuelta atrás.

Los 150 latidos por minuto del corazón tomaron forma de agua desde mis ojos. Afortunadamente, mi compañero de banco de turno era un tano que tomaba un avión casi con la misma naturalidad que si hubiera subido a un 60. Y su preocupación sobre si el pastiche con pretensiones de ravioles eran el almuerzo o la cena, sirvió como un buen periodo de adaptación. Pero la ventanilla seguía siendo territorio prohibido.

En algún momento del viaje, mi compañero tendría que visitar el escasísimo sanitario (el mito lo seguirá siendo: las posibilidades funcionales no ayudan a comprobarlo), y cuando eso pasara, nada habría entre la ventanilla y yo.

Pero lo que no imaginé, fue que el momento iba a ser justo cuando la noche venía desde el costado en que estaba yo. Como quien se acerca a un rotweiller dormido, me incliné hacia la ventana. Y ahí estaba, la luna que ese día se llenaba, mirándome de abajo por algún efecto óptico que no me molestó ignorar, y escoltando mi viaje.





20.9.07

Prescindencias.


"(...) yo soy apenas la burbuja
que te refleja, que destruirás
con sólo un parpadeo."
Julio Cortázar

Y de repente, un día, descubrís que sos un pelo en una ceja tupida.

O una cabeza en la manifestación.

O una paja, lejos de la aguja.

O un dólar en la cuenta de Rockefeller.

O un mosquito en verano junto al río.

O…

10.9.07

El breve espacio


Ojala algunos meses pudieran arrancarse de cuajo del calendario. Que junto con las hojas que lo hacen físico, se escurran de las esquinas las canciones. Que las historias se olviden de que alguna vez fueron inventadas. Que la plenitud de la noche deje de lado esa mueca de Gioconda, y que alguna vez (¡alguna vez!) se vuelva protectora. Que los ojos no duelan ante huellas apenas perceptibles. Que el fantasma de sonido agudo deje de rondar a la medianoche. Que las risas no sepan a jengibre rancio y que sean solo mias cuando alguien más las oiga. Y que cuando todo eso se evapore, derretido por la sal, el calendario se complete con una nueva canción.

2.9.07

A los frutillómanos

Esos frutos que Uds. llaman tiernos y sinceros, son en realidad criaturas abominables y crueles. Uds no saben lo que son capaces de provocar. Su poder dañino excede cualquier gesto aparentemente amable de parte ellos. Son tan hábiles en su tarea de hacer el mal, que tienen convencido a todo el planeta (y en especial a las embarazadas que vuelcan su inocente antojo hacia estos seres) de que su único interes es hacer felices a las personas, cuando en realidad ¡¡¡NO LO ES!!!! La crema, el yogur y el ron constituyen disfraces para lograr involucrarse entre la población y llevar a cabo su misión invasora.
Afortunadamente, fui una de las pocas "elegidas" a las que se les dio a conocer el llamado "Secreto Rojo".
Lamento con profunda congoja comunicarlo de esta forma y decepcionarlos. Creo que esto es sólo comparable al descubrimiento de la identidad de Papa Noel.

22.7.07

Son aquellas...

Junio 2005

Buenos Aires amaneció húmeda y fría. Hay mal humor. Hay aceleración individuoegoísta de peatones. Hay tácita prioridad de los automovilistas para avanzar en un cruce mientras alardean de su cubículo seco. Hay práctica obligada de salto en largo sobre los charcos de los cordones. Hay peligro de ceguera por culpa de un paraguas que no quiere correrse.
Sin embargo, las gotas frías y punzantes sobre la cabeza merece la pena de andar desparaguado por el centro.

19.7.07

Qué lo tiró...


Todo lo que se pueda decir parecerá trillado, repetido, hasta cursi.Asi que solamente me quedaré con una anécdota personal y simple
Hace una buena punta de años, revolviendo en Parque Centenario esas mesas con libros que destilan humedad, encontre uno titulado "Fontanarrosa se la cuenta". Por aquellos años, yo solamente lo ubicaba como "el que dibuja a Inodoro". Este librito, de una tal Editorial Encuadre, me permitió acercarme al Fontanarrosa escritor, ese de los personajes que pudieron ser tus amigos del barrio.
Tiempo después, me encontré con el clásico "firma hoy" en el stand de Ediciones de la Flor en la Feria del Libro. Yo fui con mi librito de 3 pesos especialmente para la ocasión, pero el Negro apenas se podía ver detrás de una pared de buscadores de autógrafos con libros recién comprados (especialmente para la ocasión). Un hombre, personal de stand o colaborador o algo asi, fue victima de mi preguntonta: "¿Puedo hacer firmar un libro que no compré acá?", a la vez que se lo mostraba. Una especie de sorpresa miró mi bolsita. "¿Dónde lo conseguiste?", me preguntó, "nunca había visto ese libro. Vení". Lo seguí hasta la mesa, Fontarrosa miró el libro, y repitió el asombro por la existencia de esa edición. Todavía no sé si sería para tanto, pero tuve la sensación de ser dueña de un tesoro. E inmediatamente después, un Mendieta pronunciando mi nombre tomó forma en la primera hoja, la dedicada a las dedicatorias.
No fui la única privilegiada, ya lo sé. Pero hoy, después de escuchar el resumen de noticias con tristeza, puedo confirmar que soy dueña de un tesoro.

17.7.07

Arco Baleno


Eurotur, Diciembre 2005

Muchos me escucharon despotricar contra mi ubicacion en mi trabajo: primer escritorio de una oficina a la calle. Autos que gritan junto con sus conductores, gente que ignora a la recepcionista y me usa como tal, personas que piden llamadas desde mi telefono, bullicio el dia de pago de proveedores, usurpacion de utiles y hasta de silla...
Sin embargo, en el momento menos esperado el sol me regala un espectaculo privado. En algunos dias despejados, la inclinacion de los rayos se da de forma que se descomponen a traves del vidrio de la puerta, y un arco iris se refleja alegrando mi escritorio. Solamente el mio.

28.6.07

Subtecard

Imaginate lo siguiente:
Un hombre escucha el despertador todos los dias a las 7 de la mañana. Abre un ojo, y mientras afloja la lagaña del otro, gira la cabeza y ve el pelo negro de su mujer. El mismo paisaje de todos los días. En el fondo tiene la esperanza de encontrar uno distinto. Con la primera vuelta de cuerda del día, llega al baño. Otra vez una imagen conocida: la suya, en el espejo, con los párpados a media asta, con un hilo de baba pegado en la comisura de los labios, con un estilo punk involuntario. Repite el ritual diario de la ducha, se viste, traga un cafe recalentado en el microondas, que no llega a disfrutar, y sale a la calle. Evita saludar a la misma gente que ayer y cruza las mismas caras en la bajada del subte, que en unos minutos lucharan por un asiento vacio, o por vaciarlo a prepo.
Un dia, entre tantos, ve algo que lo sorprende. Puede ser un detalle que no habia tenido en cuenta, puede ser un sonido nuevo, puede ser una mujer. Busca en su bolso una birome. Encuentra una de promoción que nunca usó. Roja. Busca donde anotar. En un rincón del bolso se acumulan decenas de tarjetas de subte. No puede desechar las sensaciones nuevas y piensa que como esas, mil cosas distintas se pueden encontrar. Y tiene que registrarlas. Sabemos, la memoria es débil.


** Originalmente publicado en
"Hoy vi"

12.6.07

"... si es en febrero, mejor"

Gran parte de mi árbol genealógico con raíces bien agarradas en suelo alguna vez habitado por charrúas; y después cultivado por criollos y descendientes de africanos, menjunge que dio a luz a uno de los mejores carnavales del mundo. Un grupo de hombres, uno en ese puñado de encargados en difundir esta manifestacion por el mundo, visita periódicamente nuestra ciudad. Este texto nació de una de esas visitas, a modo de crónica periodística, como necesidad de mostrar lo que este grupo generó en mi y en muchos otros. Fue subida en internet por una página que en ese momento se dedicaba a esta murga (hoy encargada de la difusión de la música uruguaya en general: Eco http://eco.up.md/)
*Gracias, Gil y Jorge, por no dejarme tirar este texto





Volvió La Falta a Buenos Aires / por Larisa Bentancur



Por fin llegó el día tan esperado por los falteros porteños. Después de tantas idas, vueltas y rumores, por fin la Falta aterrizó en la calle Balcarce, en ese lugar tan querido por nosotros y que el mismo Raúl Castro define como "su casa".Decidieron hacerlo en el mes de octubre, fecha rara para que los murguistas se presenten fuera de Montevideo, donde las gargantas ya empiezan a calentarse aprontándose para el próximo Carnaval. Pero la Falta no lo hará, y el calorcito de la noche primaveral hace que venga a nuestras mentes la idea de las noches de febrero. El show estaba previsto para las 23 hs. Los seguidores del Carnaval uruguayo comenzaron a dar el presente alrededor de las 22 hs; algunos, antes. Unos minutos más tarde, la bañadera de la Falta estacionaba frente al local. Un grupo de hombres apurados y desaliñados bajó de ella, y más apurados aún se adentraron en la sala. Cerca de las 23hs se abrieron las puertas. Ya la gran masa de concurrentes que luego llenaría la sala copaba la entrada y la vereda. En el ambiente se percibía la sed de Falta y Resto. Se extrañaba el pire contagioso de los murguistas. Casi media hora más tarde, el Flaco Castro enfundado en un smoking y con su recitado-presentación hace estremecer a la ansiosa legión faltera, que cumple al pie de la letra el pedido que hace la murga con su primer tema, "Tiemblen".Siguieron más de dos horas de agite murguero. La Supermurga se explaya en su propuesta novedosa de agregar instrumentos del pop a la clásica batería; noción tal vez extraña para los que estamos acostumbrados al bombo, platillo y redoblante, que sin embargo resulta interesante de conocer.Durante el tiempo que dura el show, se despiertan variados sentimientos. La euforia llega de la mano de los clásicos ("Adiós Juventud", "La despedida del Gran Tuleque", "Que el letrista no se olvide", "Brindis por Pierrot"). El humor lo aportan el Mono y Raúl Castro con "El Gran Bulón". Los momentos de crítica fueron representados por los cuplets "Plataforma 22" y "Gente". Hubo lugar para el homenaje a tres grandes personajes de la cultura rioplatense: Tita Merello, Jorginho Gularte (con la genial interpretación de un tema suyo por parte del Coca Vidal) y el Negro Rada. Y no podía faltar la emotiva evocación a la querida ciudad de Montevideo con "La Nunca Vista"... la recreación de sus voces callejeras y esos versos que pintan el sentir del montevideano hacen que se piante más de un lagrimón.

El espectáculo está llegando a su fin. La retirada del 2003 anuncia el triste final. Los murguistas bajan del escenario entre la gente. La batería de murga se luce mezclada con la euforia del público. Y se va... la murga se va... Los falteros se niegan a dejar la sala. "Una más, y no jodemos más", dicen. Y la Falta volvió. Volvió con dos clásicos potentes: "Colombina" y "La Retirada año '82". El clima de tablado estaba instalado en la sala. Lástima que ella tenía otros compromisos, y la murga se fue... Pero la gente otra vez se negó a irse. "La Falta no se va, la Falta no se va", gritan. La Supermurga agradece ese gesto de la hinchada con un tema más, esta vez a capella y con esos fieles seguidores como coro. El tema elegido fue la "Retirada del 2001", otra composición con gran carga sentimental especialmente para los uruguayos que están lejos. Después de esto, la murga se fue por esta noche. Pero lo hizo dejando el corazón de cada uno de nosotros lleno de alegría, con la satisfacción del deber cumplido: el traer a este lado del charco un pedacito de noche carnavalera. Esta experiencia se repetirá cada sábado de octubre. La hinchada agradece.
Falta y Resto... Salú!


®Larisa Bentancur/ Sabado 4 de octubre de 2003 /La Trastienda/ Buenos Aires

30.5.07

Sabado

Era un sábado de junio por la tarde, de esos en que el frío puede verse a pesar del sol.
Ella estaba sentada en la mesa de madera en un bar de la calle Corrientes. Ahí los mozos aun usan un moño pegado al cuello y los ceniceros de lata ostentan una añeja publicidad de Cinzano. Había elegido una mesa solitaria, y contra una ventana. Prendió un cigarrillo. Hacía pocos días que había reincidido en el vicio. Pidió un segundo cortado. Su mirada se perdía en los coches que pasaban. El cigarrillo se consumía sin haber sufrido pitadas. Una mano hizo llegar el pocillo hasta su mesa, justo al lado de su codo. "¿Azúcar o sacarina?", preguntó la voz que la hizo volver a la realidad bajo-cero. "Azúcar", pidió, sin pensar en lo que pedía. La cucharita giraba, y su mirada se perdía ahora en el remolino provocado en el líquido. Lo que la hizo volver esta vez fue una gota caliente voladora sobre su pulgar. Miró el cigarrillo que seguía consumiéndose, lo tomó entre sus dedos y lo acercó a sus labios suavemente, como si quisiera besarlo. De la misma forma acercó el pocillo hasta su boca. El calor del café le produjo un segundo de placer. Hacía varios días que sus momentos de placer duraban un segundo.
Dejó el pocillo. Dirigió su mirada nuevamente a la calle. Esta vez, sus ojos se fijaron en un hombre. Era solamente un hombre. Pero las manos...
Un par de lágrimas inundaron la cavidad de los parpados, y una de ellas acarició la mejilla izquierda. La dejó correr. Quería sentir el frescor de esa lágrima, la primera que había podido escapar de la prisión en muchos días.
Otro cigarrillo se consumía a la vez que el café tomaba la temperatura ambiente. Lo probó, pero ya no se podía tomar. No le importó. No quería tomarlo realmente. El pocillo, la cucharita, el sobre vacío de azúcar, sólo eran un juguete para sus dedos.
La tarde llegaba a su fin. Las luces empezaban a iluminar la avenida. "¿Algo más, señorita?", escuchó. Dibujó una leve sonrisa con su boca, giro suavemente la cabeza de derecha a izquierda mientras pronunciaba un "gracias" apenas perceptible. Miró el reloj. Calculó lo consumido más la propina y dejó un billete bajo el cenicero. Se acomodó los guantes, la bufanda, el gamulán. Tenía cita con una noche larga y fría.

21.5.07

Ronda en la Dorrego

La plaza Dorrego invita a los adeptos a noches de verano al aire tan "libre" como lo permite la ciudad, a sentarse en uno de sus muros, cerveza en mano, y a jugar a los filósofos. Los temas mas impensados pueden surgir hasta que el sol choca contra las pupilas con resaca, y muchas veces pueden ser la excusa para hacer nuevos amigos. Por ejemplo, se puede hablar sobre fonoaudiologia, la población infantil, y las técnicas empleadas para corregir la mala dicción provocada por los aparatos dentales. Entre ellas, el famoso verso "erre con erre, guitarra. Erre con erre, barril..."
Y al hablar de eso, se puede acercar una persona, diríamos un borracho solitario, y aducir que uno lo nombró. Podemos mirarlo con incredulidad, intentar ignorarlo, pero sin temerle. Es un simple compañero del alcohol. Y el puede insistir en que se lo llamó, intentar convencernos que en la Plaza Dorrego se pronuncio su nombre. Puede sacar una tarjeta casi profesional, impresa, y con eso puede hacernos ver que tenía razón. Su nombre se dijo, y no sin dificultad. La tarjeta puede asegurar que él es " Erre. Pintor de alturas", y puede hacernos reír, y podemos invitarlo a compartir el muro de los filósofos ocasionales. Erre puede contarnos de por qué está en esa plaza, sin mas compañía que la petaca de Criadores. Y así podemos saber que en un bar de la zona trabaja una Señorita (aunque podemos sospechar que Señora), de quien la petaca estaría celosa. Y que ella termina sus funciones a alguna hora de la madrugada, y que, como cada noche, intentará que ella lo acompañe. Nos puede decir que no pretende que el destino sea su colchón en el altillo con silletas, tarros de pintura y brochas gordas. Puede jurarnos que el sería feliz si ella le permitiera solamente caminar 5 cuadras a su lado (Pero no se lo permitirá). Y nosotros podemos creerle, ahora que Erre se despide al ver caer la cortina del bar de la esquina

2.5.07

Feliz Otoño

21 de Marzo, 2007


Aunque dicen que la fecha real es el 20 de marzo (esas cosas de los exácticos...), hoy empieza el otoño, hoy es el dia que los del sur podriamos envidiar a los del norte en primavera.
Hoy es cuando las noches empiezan a eclipsar a los dias. Y a partir de ahora, tenemos que pensar si la campera del año pasado nos abrigará lo suficiente.
Nuestro cuerpo empezará a pedir mas calorias. Y la felicidad de algun posible kilo perdido hasta hoy se empañará por los chocolates que tendremos ganas de comer, aunque las tripas griten de placer.
La fiaca de cambiar pijama por ropa, frazada por aire.
Y otra vez a contar los dias para las Fiestas (para el que quiera festejarlas), para calcular los fines de semana largos que nos acorten el año.
Y los labios cuarteados por el frio. Y a desear tener terminales sensoriales en las puntas de los guantes, para no perder las monedas. Y cuidar de no perder el paraguas, el gorro que yo no uso, o la bufanda en algun colectivo.
Y etcétera

30.4.07

La palta

La música de El Padrino se sintió en el celular de Luis. Lo fue a buscar al bolsillo de la mochila.

¡NO LO COMAS TE VA A HACER MAL!

El mensajito lo sorprendió con un tenedor en la mano. En la mesa de la cocina lo esperaba un plato de arroz, atún, mayonesa y huevo
¿Quién le había mandado el mensaje? ¿Quién sabia que estaba a punto de comer?
Apoyo el tenedor en el plato y el celular al lado.
Miro con atención futura cena.
¿Alguien lo espiaba?

Pocos minutos después leyó: ESTA FEO TIRALO

Inmediatamente giró la cabeza hacia la ventana.
Estaba cerrada.
Miró en cada rincón para ver si había alguna cámara escondida.
Nada.
Busco la fecha de vencimiento en la lata de atún. Todavía faltaban unos meses. Se acordó de su madre, que miraba además que el recipiente no estuviera hinchado. Pero aparentemente todos los átomos del aluminio estaban en su lugar. Repitió la operación con la mayonesa. Nunca había tenido comida en mejor estado en su casa.
El huevo... No tenía olor feo. Pensó en la gripe aviar

De repente le vino a la cabeza la revista del domingo. La buscó, paso las hojas hasta que leyó "Géminis (...) Clave de la semana: cuide su alimentación". Otra vez la sorpresa. Justo a él, que había discutido a muerte con amigas pro-horóscopo, ¿ahora se le presentaba el oráculo en formato de última generación? Pensó otra vez la posibilidad de una broma. Pero, ¿quién iba a saber que justo en ese momento estaba por cenar?
"Mejor no tentar al destino. ¿Quién te dice?". Agarro el plato y lo vació en una bolsita del supermercado.

24.4.07

Alfonso


Agustina no se había podido dormir en seguida. Poco después de acostarse, había empezado a escuchar que sus padres iban de la pieza a la cocina, al baño, y viceversa. Pero eso no la molestaba. Sabía que de esas corridas iba a resultar algo bueno, aunque todavía misterioso para ella. Se abrazó fuerte a Alfonso. Ya se había resignado a que tendría que compartir su pequeño mundo; pero Alfonso sería solo su amigo. La protegía. Por eso no se intranquilizó cuando su papá le dijo que él y mamá tenían que salir, que vendría la tía a quedarse con ella.
Temprano en la mañana, la tía Caro la despertó con un suave beso en la frente. Agus se acurrucó en los brazos de Alfonso. Estaba cómoda, y todavía tenía sueño. La tía la alentó a levantarse: le había preparado una taza grande de leche chocolatada, y además sus papás le tenían una sorpresa y tendrían que ir a buscarla. "¿Mami está bien?", la vocecita de cuatro años de la nena sonó preocupada. La tía sonrió mientras le corría un bucle de los ojos. "Mamá y papá están muy contentos. Y vos también vas a estar feliz", y salió a terminar de preparar el desayuno.
Agus imaginaba algo, pero no se animaba a preguntar. Apretó fuerte a su amigo una vez más. "Te quiero mucho", le dijo. Se apoyó sobre su nariz afelpada. Se Bajó de la cama e hizo que los patos en forma de pantufla abrigaran sus piecitos, tapó a Alfonso con la sábana para que pudiera seguir durmiendo, y fue en busca de la chocolatada prometida.
Agus y la tía Caro llegaron al Sanatorio. Francisco las estaba esperando en la puerta, para que no se perdieran antes de llegar a la sala. Al verlo, la nena parecía tan feliz como si no hubiera visto a su papá en semanas. El le hizo upa, Agus cruzó sus bracitos en la nuca y le pidió que la llevara a ver a la mamá. Ella ya sabía lo que pasaba.
Antes de llegar al tercer piso, Francisco llevó a su hija a la confitería. Le compró un alfajor. Se sentaron en una mesa y él le contó que por fin lo iba a conocer. "Vos lo tenés que cuidar. Es muy chiquito. Y cuando crezca, él te va a poder cuidar a vos también." Agus parecía concentrada en el alfajor. Pero su cabecita imaginaba un compañero de juegos. Ella le iba a enseñar los que aprendió en el jardín. Iban a cantar. Lo iba a proteger, como Alfonso la protegía a ella. "Pá, ¿cómo se llama?". "Lo estamos pensando con mamá. Todavía no elegimos". Agus dejó la mordisqueada golosina sobre la mesa, se bajó de la silla muy decidida a seguir la ruta, agarró el meñique de Francisco y dijo "Vamos a ver a mami".
Se acercaron a la puerta 305. La tía Caro ya estaba ahí, parada, recién salida de la habitación, con una amplia medialuna en su rostro. Agus empujó la puerta todo lo que su fuerza le permitió; Francisco completó la acción y la nena entró corriendo hacia la cama. El hombre la alzó, Agus se aferró fuerte, miró a la personita que se estaba alimentando de su mamá. "Agus, ¿lo querés acariciar?", preguntó su mamá. Hizo un gesto de sí con la cabecita, extendió un bracito y tocó un cachete del bebé. Apoyó los rulitos en el hombro de Francisco. Después de un silencio pensativo, dijo: "Mami, no te preocupes, vos cuidame a mí, que Alfonso te va a ayudar a cuidar al bebé"
* Ilustracion: Fernando Falcone www.fernandofalcone.com.ar (Gracias! )